Artículo: Y un día María Elena se marchó

Sería injusto decir que el 10 de enero de 2011 la literatura infantil argentina sufrió una gran pérdida. La partida de María Elena Walsh afecta a la literatura infantil en lengua española en general.

Fue la persona que en Argentina abrió la puerta a una nueva literatura, allá en la décadaTapa de la primera edición de "Zoo loco" del 60, para jugar con el absurdo, la imaginación, el folklore y la literatura de tradición oral. Fue la primera que tejió las palabras sin un propósito didáctico. Hoy, su obra, sobre todo la poética, ha trascendido las fronteras. Prueba de ello es que sus trabajos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, sueco, hebreo, danés y guaraní. Y también que en el último congreso organizado por IBBY (International Board on Books for Young People), realizado en Santiago de Compostela en septiembre de 2010, fue una de las poetas más mencionadas.

Publicó más de cuarenta libros para niños que abarcan diferentes géneros: cuentos, novelas, poesías, canciones, obras de teatro. Es posible consultar su bibliografía completa en Imaginaria y en el portal del Ministerio de Educación de la Nación (Argentina). Hasta la fecha, es la única escritora de este país que recibió una mención del IBBY, en 1994 le fue otorgada la Mención Honorífica Highly Commended del Premio Hans Christian Andersen.

¿Cuántas generaciones crecieron al abrigo de sus canciones? ¿Cuántos niños (y adultos) reímos con sus limericks? ¿Quién no hubiera querido tener un Dailan Kifki en casa? Las semillas sembradas por María Elena se convirtieron en frondosos árboles a cuya sombra es posible jugar, soñar, cantar, divertirse, imaginar, bailar, contar. Un espacio mágico que envuelve los recuerdos de infancia de muchos adultos, que disfrutan los niños de hoy y al que tendrán (o al menos deberían tener) acceso los niños del mañana.

En una entrevista -de las pocas que hay, ya que la escritora era reticente a concederlas- publicada en el suplemento Radar del diario Página/12 publicada el 2 de noviembre de 2008, le preguntaron a María Elena cómo le gustaría que la recordaran y ella respondió: “como alguien que quería dar alegría a los demás, aunque no le saliera siempre”.

Y un día María Elena se marchó. Pero nos dejó mucho más que la alegría, estamos rodeados de la Reina Batata, Manuelita, la Vaca Estudiosa, Dailan Kifki, el Mono Liso, Don Enrique del Meñique y muchos más. Se cierra el telón y aplaudiremos hasta que nos duelan las manos, hasta que el nudo de la garganta afloje. Luego, con su obra bajo el brazo y/o en el rincón más preciado de la memoria seguiremos transitando los caminos de la literatura infantil y los senderos de la vida.

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