Artículo: Leer desde la cuna

La biblioteca para bebés y niños pequeños está compuesta por libros para niños de 0 a 2 ó 3 años. Probablemente esta sea una de las edades más difíciles para elegir libros ya que hay muchos, es frecuente el predominio de ilustraciones vistosas pero no necesariamente de calidad y hay muchos formatos y materiales interesantes pero que no permiten diferenciar al libro del juguete. ¿Cómo elegirlos, entonces, entre el mar de opciones que hay en el mercado?

Por un lado, en lo que se refiere al contenido podemos dividirlos en dos grandes grupos:

  1. Con texto literario; puede ser un cuento, un poema, etc. En estos casos las historias suelen ser breves, pueden presentar un ritmo circular -generado, por ejemplo, a partir de preguntas o rimas- y juegos con el lenguaje, como sucede en ¡Navega, caracol! de Armando Quintero y André Letria (OQO editora, 2008). Puede ocurrir también que no haya palabras pero sí una historia, en estos casos las imágenes son narrativas, es decir, muestran una secuencia, y el relato oral y espontáneo de esta progresión permite conformar una historia, por ejemplo, Korokoro de Emilie Vast (Barbara Fiori, 2009).
  2. Sin texto literario. Entre estos últimos se ubican, por ejemplo, los libros de conceptos (de opuestos, de letras, de colores, de números, etc.)  por medio de los cuales el niño se acerca al mundo que lo rodea a partir de palabras, números o frases en diálogo con las imágenes, por ejemplo, 1, 2, 3 al zoo de Erci Carle (Kókinos, 2006). También pueden presentar solo imágenes sueltas que contribuyen a la exploración y los descubrimientos del niño como ocurre en ¡Oh! de Josse Goffin (Kalandraka, 2007).

Por otra parte,  podemos agruparlos por el formato y los materiales:

  1. Libros en cartoné. En español suele llamarse de este modo a dos cosas. Reciben este nombre los libros con tapa dura que en su interior contienen hojas de papel común. Y también  los verdaderos libros cartoné, aquellos que tienen en papel grueso, tipo cartón, todas las hojas interiores, esto hace que los niños los manipulen con mayor facilidad. Por ejemplo, Pato está sucio de Satoshi Kitamura (Fondo de Cultura Económica, 2001).
  2. Libros de tela, plástico o madera. Los libros construidos en madera tienen cosas a favor y en contra, son naturales y acercan a un material noble, pero pueden ser “peligrosos” si el niño se golpea con  ellos o si tienen bordes filosos. Los de plásticos muchas veces se disputan el espacio con los juguetes para la hora del baño. Por ejemplo, El baño de Elmer (Fondo de Cultura Económica, 1995).
  3. Libros pop up. Son los libros que contienen figuras tridimensionales en papel o materiales similares. Se trata de una verdadera arquitectura en papel. Son muy frágiles por lo que no son adecuados para que los niños de estas edades los manipulen. Incluso hay quienes señalan que no son, en absoluto, solo para niños. Por ejemplo, El principito. Un libro carrusel de Antoine Saint-Exupéry (El Aleph, 2006).
  4. Libros troquelados, con ventanitas y solapas; también llamados con sorpresas. Algunos especialistas los incluyen dentro de los libros pop up. Se caracterizan por tener hojas perforadas y/o fragmentos superpuestos. Un clásico entre los troquelados es  La pequeña oruga glotona de Eric Carle (Kókinos, 2002). Ejemplos de libros con ventanitas y solapas son ¡Grrrr! de Jean Maubille (Océano Travesía, 2009) y ¿Esta es la casa de Maisy? de Lucy Cousins (Serres, 2004).
  5. Libros desplegables. Pueden presentar el formato de un libro y ser desplegables las páginas interiores o tener directamente un formato desplegable, como sucede en Tener un patito es útil de Isol (Fondo de Cultura Económica, 2007).
  6. Libros-objeto. Son libros que no presentan estrictamente el formato de un libro sino que reúnen su contenido en un soporte no convencional, suelen ser presentados como objetos funcionales. Por sus características, muchas veces no son los más adecuados para los más chiquitos porque, si bien son muy vistosos, suelen ser frágiles. Por ejemplo, Detrás de él estaba su nariz  de Istvansch (Ediciones del Eclipse, 2008).

Por lo general, en los libros destinados a esta franja etaria las imágenes tienen un papel preponderante y un enorme poder de seducción. En algunos casos se limitan a acompañar el texto y en otros adquieren un grado alto de autonomía para aportar nuevos significados e invitar al juego; como ocurre, por ejemplo, en  Lobo  de Olivier Douzou (Fondo de Cultura Económica, 2006). Es interesante ofrecer a los niños diversidad en las técnicas y materiales, así como los estilos ya que no solo pueden disfrutar de las imágenes figurativas sino que también pueden resultarles atractivas las abstractas, aunque a veces sea necesario ayudarlos a mirar, ya que muchas veces la abstracción se acerca a las experiencias plásticas de los propios niños.

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3 comentarios

  1. Estoy muy interesada en todo lo que sirva para una bebeteca.
    por eso fue una agradable sorpresa ver que es lo primero que recibo.

    A mi no me gustan mucho los libros con ventanitas o que se jalan, porque generalmente son muy frágiles y creo que a los bebés se les pueden dar libros normales; si son bien hechos, como los que ustedes están comentando. Hay ahora una gran catidad de libros para bebés de gran calidad.

    Los de cartoné me gustan mucho; porque los peqeños se pueden acercar a ellos de manera libre.

    Muchas gracias

    MAC

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