Artículo: Libros pop-up

Los libros pop-up son aquellos que al abrirlos despliegan figuras dinámicas y multidimensionales, se trata de mecanismos que hacen que la figura se levante de la página y pueda ser observada desde diferentes perspectivas. Esto se logra a través de diferentes técnicas y sus creadores están considerados verdaderos ingenieros o arquitectos del papel.  El producto suele ser una fuente inagotable de placer visual, artístico y lúdico dado que suelen ser tantos los detalles que en cada apertura es posible descubrir algo nuevo.

A lo largo de la historia, los libros con piezas móviles fueron empleados para documentar y enseñar conceptos complejos de la ciencia y la medicina o mecanismo complejos. Actualmente es común verlos entre los libros para niños (y no tanto) debido a que, sin lugar a dudas, resultan llamativos. Pero además escapan al concepto y formato clásico de libro ya que sus figuras tridimensionales los vuelven lúdicos e interactivos.

Entre los grandes ingenieros de papel contemporáneos se encuentran David Carter y Robert Sabuda. Aunque no es conocido por este tipo de libros, Benjamin Lacombe es el autor de Cuentos sileciosos, un libro en diálogo con cuentos de la tradición oral y clásicos de la literatura infantil.

Probablemente, la gran cuestión en estos libros es analizar si el recurso está bien empleado. Es decir, el mejor libro pop-up no es  aquel que tiene más imágenes desplegables o el que tiene las figuras más llamativas (como sucede con algunos libros estilo Disney) sino aquellos en los que las figuras pop-up interactúan con el texto y lo resignifican. Un papel brillante o una textura en particular no deberían estar deliberadamente sino para generar un aporte, ya sea  a la lectura, a la observación o al conocimiento artístico.

Esto sucede, por ejemplo, en dos libros de Robert Sabuda: Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas, ambos publicados en inglés por Little Simon y en español por Kókinos.  En el primero, se emplea papel metalizado para la cola de las sirenas, un verdadero cordón blanco en el que Wendy tendió las medias recién lavadas, transparencias para reproducir vidrios que nos permiten ver quién está dentro de la casa y qué está haciendo (nada más ni menos que leyendo), otro tipo de transparencia para que Campanita pueda volar y brazos enlazados para que el señor y la señora Darling abracen a sus hijos, son solo algunos ejemplos.

Por su parte, en Alicia en el país de las maravillas se emplea una textura afelpada en los animales con pelo, al abrir y cerrar unas páginas es posible observar cómo se alarga el cuello de Alicia o cómo la cara del bebé se convierte en cara de cerdito. Indudablemente la imagen estrella es la de Alicia en el centro de la página y suspendido en el aire, literalmente, el juego de naipes. No obstante, el lugar donde mejor parece estar explotado el recurso pop-up es cuando el lector puede desplegar una especie de túnel-acordeón y ver cómo la protagonista va cayendo por la madriguera.

Libros para abrir y cerrar infinitamente. Libros para observar hasta el cansancio. ¿Libros para niños?

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