Lecturas: Siete modos de contar en primera persona

Los relatos en primera persona obligan a tener un narrador protagonista, pero este yo protagonista puede reunir diferentes características. Este narrador puede ser un niño, un adolescente, un perro. Hay narradores que arrastran las formas de la oralidad y narradores que padecen de alguna alteración mental. Hay quienes simplemente narran y también están aquellos que le cuenta  a alguien que el lector no ve pero sabe que está (un narratario).

¿Quién narra? ¿Cómo narra? ¿Qué cuenta? ¿Qué calla? ¿Cómo se construye la voz narrativa? ¿A quién se dirige esa voz narrativa?

Siete novelas para pensar los modos de narrar en primera persona:

  1. Historias a Fernández de Ema Wolf. Ilustraciones de Jorge Sanzol. Buenos Aires, Sudamericana, 1994. A fin de cumplir con una indicación médica, una niña le cuenta historias a Fernández (un gato, a
    unque esto nunca es dicho sino solo sugerido). Recurriendo a la improvisación y desplegando sus habilidades para contar, logra la atención de su receptor durante tres horas, tiempo en el que narra tres relatos. El vínculo que se establece entre la joven narradora y su narratario felino puede compararse con la relación que entablan un autor adulto y un lector niño.
  2. Aventuras y desventuras de Casiperro del hambre de Graciela Montes. Ilustraciones de Oscar Rojas. Buenos Aires, Colihue, 1995. Col. Libros de BoriTapa de Aventuras y desventuras de Casiperro del hambres. Un perro de la calle narra sus peripecias, sus estrategias de supervivencia. Un relato increíble, desde la mirada de un perro.
  3. Prohibido soñar de Carlos Marianidis. Ilustraciones de María Jesús Álvarez. Buenos Aires, Estrada, 2012, Col. Azulejos Serie Roja. Un niño narra su vida cotidiana: va a la escuela, juega con sus amigos, conversa con su tío, pasa el tiempo con su perro Ringo y su sapo Braulio. Al mismo tiempo observa el mundo, escucha fragmentos de la realidad que lo rodea y busca entender qué sucede. El narrador es niño en la década del 70, mientras la Argentina transita la última dictadura militar.
  4. Mientras duermen las piedras de María Cristina Ramos. Buenos Aires, Edelvives, 2009. Una novela narrada por una niña que vive con su mamá y sus hermanos a orillas de un río. En esas orillas transcurre la vida, la buena elección y el empleo de palabras que fluyen, como el agua del río, cuentan a su paso la vida cotidiana. Un relato que pareciera no tener explícito un conflicto narrativo pero que habla de penas y pesares que, al igual que las piedras dormidas en el fondo de ese río, están aun cuando no se las percibe. Y de acuerdo con el prisma con el que se las mire, serán buenas o malas.
  5. Las visitas de Silvia Schujer. Buenos Aires, Alfaguara, 2011, Serie azul. Un joven, que creció con su padre preso, cuenta a los catorce años su historia de vida a alguien. Ese alguien es revelado recién en las últimas páginas. El discurso presenta los hechos como los recuerda el protagonista, más allá de los acontecimientos importa qué selecciona su memoria y cómo él lo vivió. El personaje se construye a través de su
    propia mirada. Así el lector se adentra en la conciencia y el corazón de este adolescente.
  6. He jugado con lobos de Gabriel Janer Manila. Barcelona, Bridge, 2010. La novela está basada o inspirada en un hecho real: un niño abandonado a los 6 años en las montañas de Sierra Morena, allí lo dejaron al cuidado de unas cabras, vivió en una cueva y entre animales por trece años. El relato está anclado en un tiempo posterior, Marcos es ya un Tapa de Veladurasadulto que recuerda, que reconoce haber perdido las palabras por no tener con quién hablar y que ha tenido un contacto escaso y tardío con la escritura. La novela potencia acertadamente los recursos del relato oral generando un discurso fácil de llevar y envolvente.
  7. Veladuras de María Teresa Andruetto. Buenos Aires, Norma, 2005, Col. Zona libre. La protagonista, una joven del norte argentino que ha padecido entre otras cosas una migración interna, narra con su pensamiento confundido su historia de vida; y lo hace con las palabras que conoce: las del noroeste argentino.
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6 comentarios

  1. Hola, quería saber si el libro He jugado con lobos se consigue en Argentina. A los otros, en su mayoría, los he leído y los tengo. Ese me interesó mucho. Gracias, Pilar.

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